NIÑOS OBRA VICENTE FERRER
VICENTE FERRERLA SENCILLEZ A finales de marzo del año 2000, volviendo de un viaje, me encontraba con mi mujer,en el aeropuerto en obras del Prat, en una pequeña y fría habitación sin apenas asientos, habitada como sala de espera para tránsito. Creo recordar que éramos ocho personas. En un lateral, casi inadvertido, estaban sentados Vicente Ferrer y su esposa Ana y, de pie, el periodista Alberto Olivera, que los acompañaba. No nos lo podíamos creer. Conteniendo la alegrías, nos acercamos a saludarlos y al ver nuestra intención, se levantó ese gran hombre en tan débil cuerpo. Le preguntamos sobre su obra, recibiendo de él y su esposa amables explicaciones. Al final, le pregunté como se podía ayudar económicamente a su labor. <nos contestó: nada de dinero, vengan por nuestra casa en Anatapur y nosotros les ofrecemos el alojamiento y la manutención Y continuó El tiempo que esté alli enseñe lo que sepa a las personas que le indiquemos. Nos dio su tarjetas personal y quedamos alucinados de su sencillez y carisma.Creo que es el encuentro personal que, siendo breve, más recuerdo y que más impresionado me ha dejado.Seguro que su fundación alcanzará el premio Nobel.El, premio Principe de Asturias de la Concordia, donde esté, tras haber hecho el bien, habrá alcanzado lo que todos deseamos. :
0 comentarios